Esclerosis múltiple. Síntomas y pronóstico

La esclerosis múltiple también se denomina esclerosis en placas, esclerosis insular o esclerosis diseminada.

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  El diagnóstico de esclerosis múltiple se basa en datos clínicos. Se considera la enfermedad como clínicamente definida cuando han existido dos brotes con evidencia de dos lesiones en áreas separadas en sistema nervioso central.

Tras la sospecha clínica, es preciso descartar las enfermedades que pueden cursar de modo parecido, incluidas entidades tan variadas como inflamaciones vasculares, infecciones, tumores, inflamaciones granulomatosas.

La resonancia magnética sirve no sólo para confirmar la presencia de lesiones, sino para descartar otras enfermedades, fundamentalmente procesos malformativos y tumores de la fosa posterior y médula.

¿QUÉ TRATAMIENTOS REALIZAMOS?

El uso de corticosteroides durante los brotes (recaídas, episodios agudos, exacerbaciones) es el tratamiento de elección para disminuir la duración y gravedad.

Existen además posibilidades terapéuticas de modificación del curso de la enfermedad: inmunosupresores, interferón, acetato de glatiramero (Copaxone), Natalizumab o la plasmaféresis.

También se pauta tratamiento sintomático farmacológico para la espasticidad, el dolor, los movimientos involuntarios o los trastornos psiquiátricos.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

La enfermedad puede debutar y cursar con síntomas diferentes, según las localizaciones de las placas. El curso puede ser en brotes, con remisión parcial o completa (forma recidivante-remitente), o progresivo (forma  primariamente progresiva). Hay personas que permanecen prácticamente asintomáticas tras largos años de evolución y hay otras con brotes frecuentes, o deterioro progresivo marcado o incluso, con curso fulminante.

Se presentan manifestaciones neurológicas como la fatiga, el deterioro intelectual (incluso en fases iniciales o formas benignas), las alteraciones del control motor, y episodios transitorios breves de síntomas repetidos. Estudios detallados han descubierto alteraciones del campo visual en más de la mitad de los pacientes sin antecedentes de neuritis óptica.

Entre los movimientos anormales descritos están todas las variantes: temblor de reposo, espasmo hemifacial, y temblor de movimiento. Los trastornos transitorios más frecuentes en la esclerosis múltiple son distonías, crisis epilépticas, dificultad para hablar, para caminar. Otros trastornos menos frecuentes son las alteraciones vasomotoras, neuralgias, y trastornos del sueño.

Los síntomas que aparecen en ambas formas de la enfermedad pueden ser similares, pero la forma de aparición será diferente. La forma más frecuente de la enfermedad es la EM remitente-recurrente(85-90% de los casos). Tal y como indica su nombre, los síntomas aparecerán en forma de brotes (o recurrencias), y los síntomas neurológicos se instauran unas horas, días o incluso semanas, para posteriormente mejorar o entrar en remisión. En la forma primaria progresiva (10-15% de las personas afectadas de EM), los síntomas neurológicos aparecerán de forma progresiva, empeorando a lo largo de los meses o años.

Los síntomas y signos de la EM pueden ser muy variados y dependerán fundamentalmente del área cerebral dañada:

  • Síntomas visuales.Frecuentemente, las personas afectadas de EM padecerán síntomas visuales que pueden consistir desde la pérdida de visión de un ojo debido a una inflamación del nervio óptico (neuritis óptica) hasta visión borrosa o doble.
  • Síntomas sensitivos.Otros síntomas frecuentes de esta enfermedad son los síntomas sensitivos. Éstos pueden afectar a cualquier localización y pueden presentarse de diferentes formas, desde sensación de “hormigueo” o “cosquilleo”, hasta falta de sensibilidad al tacto y/o dolor.
  • Síntomas motores.También pueden aparecer síntomas motores. La persona notará dificultad para mover alguna parte del cuerpo (brazos, piernas…) dificultando el caminar o algunas tareas realizadas con los brazos.
  • Coordinación.Si el daño se produce en la zona del equilibrio-coordinación, aparecerán problemas para mantener el equilibrio (caminando con tambaleos, “como si fuera borracho”) o puede notar dificultad para realizar determinados tipos de movimientos que requieran un movimiento coordinado.
  • Muy frecuentemente las personas con EM presentan un cansancio extremo, más allá de lo esperado por la actividad física cotidiana.
  • Problemas con el estado de ánimo.Frecuentemente depresión, que en ocasiones puede estar relacionada con el diagnóstico y el hacer frente a la enfermedad.
  • Problemas con la memoria.Las personas con EM pueden tener problemas con la atención y la concentración, dificultad para planificar alguna tarea, e incluso, en alguna ocasión, problemas para recordar cosas recientes. No todas las personas con EM presentarán estos síntomas, ya que además suelen aparecer en estados más avanzados de la enfermedad.
  • Síntomas menos frecuentes pero que en ocasiones pueden aparecer, especialmente en fases más avanzadas de la enfermedad, son: problemas urinarios (urgencia, incontinencia, dificultad para iniciar la micción), trastornos del aparato digestivo (estreñimiento frecuente), disfunción sexual (impotencia, falta de apetito sexual), espasticidad (rigidez, espasmos-dolor muscular).

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En ocasiones, es posible que determinados estímulos (normalmente el calor, pero también puede ser el frío y/o el estrés) hagan reaparecer síntomas que recuerden a los que se tuvieron durante un brote anterior. Esto ocurre porque la transmisión del impulso nervioso, dificultoso ya por el daño producido en la mielina, se ve todavía más comprometido debido al estrés o a las temperaturas extremas. Es lo que se conoce como “pseudobrote”. Así, cuando los estímulos desaparecen los síntomas también lo hacen.

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Es importante recordar que no hay razón para que se produzcan todos estos síntomas en una misma persona y que su aparición puede variar notablemente de una a otra. Además, estos mismos síntomas pueden ser debidos a otras enfermedades, por lo que es importante que ante la sospecha de un brote o de otros síntomas neurológicos, consulte con su neurólogo.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS?

No se ha descubierto la causa o un marcador específico de la enfermedad. Los intentos de demostrar un único origen, viral o ambiental, han fracasado.

Las hipótesis causales más convincentes son las que asocian una alteración genética con un factor ambiental, infeccioso o no, que pone en marcha un proceso inmunológico que ocasiona alteración de la pared de los vasos intracerebrales, edema e infiltración de células activadas en el sistema nervioso central.

¿CUÁL ES EL PRONÓSTICO?

Se acepta en general un mejor pronóstico para aquellas formas de enfermedad con inicio antes de los 40 años de edad, síntomas oculares, sensitivos o de troncoencéfalo, evolución en brotes, síntomas iniciales de duración menor a 6 meses, y ausencia de historia familiar.

Se citan en cambio como signos de peor pronóstico el inicio tardío, el curso progresivo desde el inicio, la afectación cerebelosa o medular, las alteraciones psiquiátricas y esfinterianas, los brotes frecuentes, la existencia de historia familiar, y la afectación bilateral en los potenciales evocados visuales. Sin embargo, las variaciones individuales son tan marcadas que no es posible aventurar «a priori», cuál va a ser el curso evolutivo de un determinado paciente.

La ciencia avanza a pasos agigantados y ahora apunta a suplantar inyecciones y pastillas para luchar contra enfermedades crónicas. Será mediante un microchip implantado en el cuerpo, que podrá utilizarse para tratar el cáncer y la esclerosis múltiple.

2 comentarios en “Esclerosis múltiple. Síntomas y pronóstico

  • esque yo tengo estos sintomas tengo 3 cirugias cervical y sigo sintinedo esto pero no se porque dicen que no es esclerosis ya van tres cirugias fallidas y sigo con los sitomas que estan aqui que puedo hacer al respecto yo

  • Hola Miriam.
    Decirte que el diagnóstico para la esclerosis múltiple se basa en datos clínicos. Se considera la enfermedad como clínicamente definida cuando han existido dos brotes con evidencia de dos lesiones en áreas separadas en sistema nervioso central.

    Tras la sospecha clínica, es preciso descartar las enfermedades que pueden cursar de modo parecido, incluidas entidades tan variadas como inflamaciones vasculares, infecciones, tumores, inflamaciones granulomatosas.

    La resonancia magnética sirve no sólo para confirmar la presencia de lesiones, sino para descartar otras enfermedades, fundamentalmente procesos malformativos y tumores de la fosa posterior y médula.

    Si un médico está valorando tu caso seguro que está teniendo todo esto en cuenta, así que no te preocupes. A veces síntomas de otras patologías coinciden en algún grado. Si sigues sintiendo molestias no dejes de consultar e insistir a tu médico.
    Un saludo

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