La importancia de una buena postura corporal para evitar problemas de espalda…¿Sabes repirar bien?

Hoy quiero hablaros de la postura corporal y su relación con los problemas de espalda. Hoy en día es motivo de gran preocupación porque la verdad es que una gran cantidad de personas sufren dolor de espalda y necesitan tratamiento, con el consiguiente gasto sanitario y pérdida de días laborables en muchos casos.

La educación postural se hace indispensable en nuestras vidas, y es importante conocer un poco nuestra anatomía para conocer y adquirir posturas correctas en diferentes situaciones.  Influyen los hábitos posturales y la adquisición de posturas correctas en actividades cotidianas y en la actividad física.

Nuestra postura

La postura es la posición que nuestro cuerpo adopta habitualmente. Cuando estamos sentados, de pie o corriendo adoptamos posturas determinadas.

Diversos factores inciden en ella: cansancio, tono muscular, herencia, posiciones incorrectas, e incluso las emociones…porque la tristeza y el miedo por ejemplo nos encorvan. Nuestra postura es un modo de comunicación no verbal. Una baja autoestima o timidez se relaciona con llevar la cabeza baja. La tristeza y abatimiento con llevar los hombros hacia adelante…

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*Postura alineada: En una visión posterior, situándonos de pie, con los talones juntos se considera alineada la postura en que una línea recta pasa entre los dos talones, pliegue interglúteo, séptima vértebra cervical y centro de la línea alba occipital.

*En una visión lateral del cuerpo una línea imaginaria debe pasar por delante del maléolo peroneo, detrás de la rotula, trocánter mayor del fémur, centro del hombro y lóbulo de la oreja.

Consideraciones para una postura saludable

  • Tratar de que nuestra columna esté recta al levantar cualquier tipo de peso. Cuando no se trabaja con la columna recta se ocasiona “un pellizco” de las vértebras sobre el disco intervertebral. Este pellizco ocasiona un aumento de presión en un extremo del disco que puede originar deformaciones.
  • Desarrollo muscular equilibrado. No fortalecer solamente una parte del cuerpo o realizar un tipo de ejercicio sino realizar ejercicios de forma simétrica, trabajando lado derecho e izquierdo del cuerpo del mismo modo.
  • Realizar ejercicio con la técnica correcta y aumentar cargas progresivamente en los ejercicios de fuerza.
  • Realizar un calentamiento al principio de la actividad y estiramientos al terminar.
  • Prestar atención a los microtraumatismos repetidos que pueden tener un efecto perjudicial en estructuras articulares y óseas sobre todo en edad de crecimiento pudiendo llegar a ser causa de malformaciones.

Es muy importante conocer que los músculos de la espalda no funcionan aisladamente sino que deben trabajar de forma conjunta. Dentro de este trabajo conjunto hay competencias y hay un “trabajo en equipo” gracias a las alianzas. Y en base a cómo funcionan las competencias y las alianzas se explican determinadas actitudes, por ejemplo, en las extremidades o en la columna. Las cadenas miofasciales son la agrupación de todos estos músculos que deben trabajar conjuntamente. Cuando uno de estos músculos trabaja de forma inadecuada, se produce un intento de adaptación que lleva a un desequilibrio. Y puede doler o incluso lesionarse un músculo que trabaja incorrectamente, u otro, víctima del proceso, a veces, incluso a distancia. La repercusión afecta a toda la cadena de músculos.

¿Cómo afectan las tensiones musculares a nuestra postura?

La postura es movimiento. Estamos de forma permanente realizando continuas adaptaciones posturales para que exista un equilibrio entre lo estático y la movilidad. Cualquier lesión o dolor interfiere en este equilibrio y con ello en nuestra postura.

¿Qué porcentaje de lesiones de espalda están ocasionadas por una mala postura?

Es difícil de precisar un porcentaje ya que las lesiones de espalda tienen un origen multifactorial. La postura, o mejor dicho, la mala postura, actúa como factor de riesgo y abona un terreno de base sobre el que se desarrollan lesiones y procesos dolorosos. Cuando esta mala postura se  hace crònica, perjudica nuestras actividades diarias de manera continua, y puede derivar en una futura lesión.

Hay varios métodos para actuar para mejorar nuestra postura…Reeducación Postural Global(RPG), Pilates, Yoga…Pero yo como fisioterapeuta quería hablaros del Método Mézières que uso mucho en clínica:

El Método Mézières es un método de Fisioterapia que utiliza la terapia manual como una de sus herramientas fundamentales. Por ello el fisioterapeuta que lo practica tiene que tener un gran dominio de técnica manual, tiene que ser capaz de percibir las tensiones de los músculos, las contracturas y de hacer un diagnóstico fisioterapéutico preciso.

Uno de los principios fundamentales en qué se basa el Método Mézières es facilitar la relajación de todas estas tensiones.

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El Método Mézières trabaja de manera especial mucho el equilibrio de la respiración. La persona debe recuperar la conciencia de su respiración  como parte esencial del tratamiento.

Otro aspecto fundamental por el que se conoce esta técnica es por la práctica de estiramientos globales. Son estiramientos de las cadenas musculares que se producen de manera global, muy progresivamente, intentando evitar las compensaciones que se producen. Estos estiramientos se realizan de manera activa, la persona debe recuperar la conciencia de su re-equilibrio.

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La importancia de la respiración

A veces el cuerpo se bloquea al coger aire (inspirar)  y eso afecta a la movilidad de la espalda, a su libertad. De manera que muchos problemas y desequilibrios de la espalda van ligados a los músculos de la respiración y a cómo estos trabajan.

La respiración tiene una gran relación con el estrés al que estamos sometidos las personas debido a la sociedad en la que vivimos afecta a nuestro modo de respirar.

Sin entrar en mucho en detalle, las personas tenemos la tendencia a limitar mucho la libertad del músculo diafragma cuando respiramos, a causa de la actividad necesaria para nuestra vida, cuando nos enfrentamos a situaciones en el trabajo o a situaciones  emocionales. Estas luchas o actividades cotidianas que realizamos precisan de una predisposición de nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo se prepara para un grado de actividad importante para hacerles frente. Esta preparación  es adaptativa y no tiene porqué ser dañina. El problema aparece cuando esto es excesivo o se alarga en el tiempo, cuando se cronifica. Entonces el diafragma y otros  músculos implicados en la respiración pierden su libertad. Esto afecta a nuestra espalda y debemos reequilibrarlo.

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Así pues la evaluación global y exhaustiva del paciente es importante para establecer un plan de tratamiento efectivo. ¿Qué herramientas se utilizan para evaluar a un paciente?

La evaluación es compleja, por su globalidad y por lo exhaustiva que debe ser.

En fisioterapia global, miramos de forma exhaustiva, una rodilla por ejemplo, pero vamos a mirar también, en profundidad, todas las interacciones a tener en cuenta con otras partes del cuerpo, como podrían ser otras articulaciones próximas…. Por ejemplo, un dolor en la rodilla precisará de un estudio de todas las demás articulaciones de esa extremidad: evaluaremos como están la rodilla, el tobillo y también valoraremos como está la pelvis y el resto del cuerpo. Ésta es la gran diferencia. La evaluación debe ser exhaustiva articular, exhaustiva de las cadenas musculares pero, también, debe comprender cómo está la postura, cómo está el movimiento, cómo camina esa persona y qué hace esa persona. Por ejemplo, no es lo mismo un tenista que una persona que toca el violín. Deberemos analizar cómo se desarrolla este movimiento que realiza, cómo es su postura, para saber si hay relación entre su dolor y su gestualidad. Esto también forma parte del análisis global.

¿Cómo transcurre una sesión de fisioterapia con el Método Mézières? ¿Qué puede esperar una persona que quiera tratarse con este método?

El paciente debe entender que se trata de un método cuyas expectativas se cumplen a medio-largo plazo. No pretende realizar unos cambios inmediatos y drásticos en el cuerpo, sino que pretende favorecer en cada persona el conocimiento del propio cuerpo. Propicia que cada uno mejore su conciencia corporal, conozca su espalda y digamos que, poco a  poco, sienta mejor los cambios que se van sucediendo y vaya integrando, semana a semana, las mejoras, fijándolas en su postura y en su gestualidad “inconsciente”.

En el tratamiento, el paciente participa de forma activa en su propia recuperación. ¿Es una técnica difícil de aprender para el paciente?

No es difícil en absoluto. El principal límite que tiene este método es la falta de implicación activa del paciente.

Para recibir un estímulo eléctrico o un infrarrojo el paciente puede estar totalmente pasivo pero para realizar un tratamiento con Método Mézières, no. Del paciente se requiere una toma de conciencia e implicación en el tratamiento. En este sentido, nos podemos encontrar ciertos límites, por ejemplo, cuando el paciente padece alguna deficiencia psíquica o en el caso de  niños pequeños. Pero, por otra parte, no es necesaria otra condición. Una vez existe esta voluntad, no hay ninguna dificultad por parte del paciente.

Las limitaciones vienen más por parte del profesional. Los fisioterapeutas tienen que estar muy bien formados y deben ser capaces de adaptar la técnica a cada paciente, nunca el paciente al método.

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¿En qué tipo de pacientes estaría indicado el Método Mézières? ¿Existe alguna contraindicación?

Hay contraindicaciones muy claras. No respecto a la persona sino respecto a la patología o al momento clínico de ésta. En los traumatismos agudos, no está indicada la práctica de este método. Debemos esperar siempre alejarnos de esta fase aguda y entrar en fases más estabilizadas de la patología, tanto de dolor como del proceso inflamatorio, para poder empezar a trabajar bien con este método. Lo mismo en el caso de fracturas y neoplasias (absolutamente contraindicado) o en todos aquellos procesos médicos en que no va estar indicado o no va a ser posible un trabajo de conciencia corporal o gimnasia activa.

Y si esto lo trasladamos a las diferentes edades de la vida. ¿Existen contraindicaciones en niños?

Respecto a la edad, más que contraindicaciones hablamos de límites por edad. Y aquí influye no sólo la edad sino también la manera de ser del niño. Por ejemplo, en edades inferiores a 6 años, es muy complejo llevar a cabo este tipo de tratamientos.

Por un lado está la capacidad de colaboración del niño y, por otro, la madurez de su sistema neuromuscular. Además, el rol que tiene la propiocepción en el Método Mézières y la conciencia que se tiene de ella a estas edades hace que no sea un tratamiento muy adecuado

A partir de los 6 años, se pueden realizar sesiones adaptadas que mantengan alguna de las líneas de trabajo del concepto Mezières de reeducación pero que incorpore otro tipo de fisioterapia enfocada más al ámbito pediátrico, con más juego, más movimiento, más psicomotricidad.

A partir de los 9-10 años, la madurez de los niños empieza a permitir este tipo de trabajo corporal. Antes es posible hacer un trabajo global pero hay que tener muy en cuenta las limitaciones adaptando el tratamiento de fisioterapia a esta realidad. A partir de los 9 años se puede realizar una reeducación postural muy interesante y de hecho está especialmente indicada en casos de hiperlordosis, hipercifosis, escoliosis. Por supuesto, siempre deberemos adaptarnos al cansancio del niño, si éste es más o menos inquieto, etc….

Con personas mayores hay que tener cuidado con el estiramiento activo y el trabajo de cambio de estructura, pero dependerá más de cómo esté cada persona que de la edad propiamente. Hay personas de más de 70 años que están en una buena condición física para poder realizar muy bien el trabajo global y no tiene porqué haber ningún problema. Lo fundamental es la adaptación a cada persona.

Cada paciente tiene unas singularidades concretas pero, de forma general, ¿cuándo podemos observar los primeros resultados del tratamiento?

Sin entrar en patología mayor, cuando trabajamos con un paciente que quiere realizar una práctica preventiva, quiere mejorar su postura, por ejemplo, en 3 o 4  sesiones va a notar algún pequeño cambio significativo. Consideramos que son necesarias de 8 a 10 sesiones repartidas en 2-3 meses a razón de 1 sesión por semana para que el sistema neuromuscular vaya fijando los cambios que se producen, pues necesita un proceso de “digestión” de estos cambios.

Y cuando ya se haya llegado a un nivel de conciencia corporal importante, se puede pasar a sesiones cada 15 días o incluso cada 3 semanas. Le solemos decir al paciente que se trata “de una cocina a fuego lento”.

¿Existe alguna forma de objetivar los resultados para que el paciente vea su evolución tras las semanas de tratamiento?

La mejor manera que tiene el paciente de darse cuenta es a través de su propia conciencia corporal. Durante el tratamiento, y además es parte fundamental de él, al paciente se le enseña la forma de reconocer su cuerpo El paciente verifica los cambios conseguidos Puede sentir que al inicio del tratamiento sus pies apoyaban de una manera y al final apoyan de otra. El paciente siente y percibe su postura, y cómo los cambios que se producen durante la sesión tienen repercusiones en su manera de estar de pie, en la posición de su espalda; pero también en su modo de caminar y en sus movimientos cotidianos. Además, cuando el tratamiento dura un período de tiempo adecuado, acaba haciéndose una integración muy automatizada. Le solemos decir al paciente que eso es como montar en bicicleta: cuando ya se ha integrado, nunca se olvida.

Hay otras formas de percibir los cambios, más objetivas que la anterior, por ejemplo, con la fotometría digital. Al paciente se le realizan una serie de fotografías al principio del tratamiento y al final y se pueden objetivar las diferencias. Incluso disponemos de programas informáticos que, mediante las fotografías, hacen cálculos en 3D y evalúan los cambios.

¿Cuál es la duración media de las sesiones de tratamiento?

Cada sesión suele durar una hora. Lo mínimo serían 45 minutos. Es necesario disponer del tiempo suficiente para poder explicar el trabajo a realizar, tomar conciencia corporal, realizar los estiramientos y las terapias manuales por parte del fisioterapeuta y luego volver a realizar el ejercicio de toma de conciencia corporal para analizar e integrar los cambios.

El número de sesiones puede variar, como hemos explicado antes: de 8 a 10, repartidas en 2-3 meses; en caso de pacientes con patología leve, podrían repartirse las sesiones a lo largo de 3-6 meses, en función de la patología y la cronicidad, ya que estos parámetros modifican la pauta de tratamiento. No es lo mismo un trabajo preventivo que el trabajo con un paciente con una ciática importante con una hernia discal diagnosticada, con unas características de cronicidad importantes, que precisarán de tratamientos más largos.

También el curso y la evolución del paciente van a marcar el desarrollo de las sesiones y la duración del tratamiento.

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Si tienes problemas de espalda y necesitas una serie de ejercicios para hacerle frente a ese dolor que no remite consúltanos a través de nuestra web y un fisioterapeuta estudiará tu caso de manera individual y te asesorará durante todo el proceso de recuperación. Te aseguramos que con los ejercicios adecuados podremos remitir tu dolor y que no tengas limitaciones en tu vida diaria, además de evitar futuras lesiones ya que te enseñaremos a cómo debes sentarte, caminar, coger pesos de manera adecuada, e incluso a cómo debes respirar de forma correcta. 

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